Bienvenidos a una nueva entrada del blog de mi abuelo que, sintiéndolo mucho, he tenido desatendido.
Pero aquí estoy de nuevo para traeros una nueva poesía de Antonino, escrita en febrero de 2019.
En esta ocasión la tristeza de la marcha de Enero contrasta con la felicidad que le produjo la llegada de un nuevo bisnieto.
Aquí os dejo la poesía y la foto correspondiente. ¡Espero que os guste!
Se marcha Enero
como se marcha la vida.
Yo me marcho
como las rosas de mi jardín,
que marchan sin decir adiós.
Con tantas lágrimas que vertí,
cuando esto llegaba
y mi amor ya se perdía
como se pierde el tiempo.
Pero regaban sus plantas
y les daban más vida.
Yo en mis ojos sentía las tinieblas
que poco a poco nublaban mis ojos.
Los claveles y los nardos,
con sus rosas y azucenas,
eran felices repartiendo sus olores y colores
a aquellos que se amaban
con amores verdaderos
que las llovieron del cielo.
Yo me quedé en la tierra
esperando a que alguien, que su corazón,
me quisiera.
Enero, te deseo que seas feliz.
No me has dado mucho amor
pero en tu año mágico
me regalaste lo más que se puede regalar:
un hermoso bisnieto que me alegrará la vida
que Dios me quiera otorgar.