viernes, 23 de febrero de 2018

Poeta


Una nueva entrada, esta vez dedicada a una reflexión que mi abuelo hizo sobre él como poeta, acompañada de una poesía que habla sobre todo el esfuerzo que hacemos para alcanzar el amor, aunque a veces éste llegue sin necesidad de esforzarnos.

Espero que os guste:


«Cuanto lo siento, no haber
nacido poeta, para plasmar
en este blanco papel
las inmensas emociones que fluyen
en mi cerebro. Ni todas las flores
del campo despiden tanto perfume».


«Yo corro para
alcanzarte, pero
tú, nunca te paras.
Pero mis pasos
se pierden al no
poder alcanzarte.
Para ya de correr
porque yo ya no te sigo.
Porque encontré
ya el amor
que sin correr
encontré».

viernes, 2 de febrero de 2018

La ribera


Las pasadas Navidades, al igual que ocurrió en las de 2016, celebramos la Nochebuena juntando parte de la familia paterna con la materna, cuando antes siempre íbamos en una fecha con unos y en otra con otros.

Mi abuelo disfrutó mucho de esta mezcla y disfrutó de las charlas, las risas y el festín gastronómico que se preparó para la ocasión. 

Mi tía Dora, hermana de mi padre, le pidió a mi abuelo que le dedicara alguna de las páginas que escribía. Dicho y hecho, el pasado 23 de enero mi abuelo rememoró parte de esas cenas con sus ideas para crear un texto que tuvo a bien titular La ribera. 

Al igual que en la entrada inicial, aquí os dejo la imagen del texto y la transcripción. Espero que lo disfrutéis.




«Está triste la luna de
la ribera porque se encuentra muy
sola, no la acompañan esta
noche ni los cánticos, ni los gemidos
dos de las mozas y mujeres
ribereñas, porque están cantando
en la tierra cantos de paz y
esperanza, porque pronto asomará
por el horizonte la sonrisa
de esas mujeres hermosas, riojanas
y españolas. Me siento muy orgulloso
de haber pasado esta noche en
compañía de gente tan alegre
y cariñosa que entraron en mi
corazón. Que ni los días ni los
años podrán borrar de mi mente.
Bendita sea esta tierra y viva
su gran ribera, y las mujeres
que habitan y pasean todos
[los] días por estas calles que van 
directas al Ebro, a oír el arrullo
de sus aguas, que van camino
del Pilar y van cantando una 
jota hasta llegar al mar dejando
una sonrisa. Pero otras
aguas llegarán por el mismo
cauce, y así pasará la
vida caminando hacia
el mar.
23 del 1 - 18
Antonino Marchena»